Thais Amores García, más conocida por todxs como Métrika o Madre Fundadora, es una artista que sale de Castellón para reinar el underground más queer y experimental. Métrika no hace música: escupe conjuros. No se encasilla en ningún género; se desenvuelve y se funde en cada ritmo, haciéndolo suyo gracias a la alianza formada con el productor D.Basto. La dupla más perfecta desde que juntaron el huevo con la patata.
Barras crudas y directas que se clavan en tu mente. Es imposible escuchar su música con la boca cerrada.
La semana pasada nos sorprendió a todxs con Neófita, su último trabajo. Para analizar este EP, tenemos que entender que es la secuela de una “metrilogía”, como ella misma la describe. Comienza hace un año, cuando publica el álbum Madre Fundadora, donde analiza en cuatro etapas las fases del duelo. Su precuela sería el EP El Grimorio, publicado a finales del año pasado, y se cierra con Neófita, donde dice que encuentra su forma final, cerrando todo el proceso para iniciar una nueva etapa y liberarse del todo, por fin.
Neófita es un término que se utiliza para describir a alguien que se acaba de iniciar en una nueva religión y que todavía carece de todos los conocimientos necesarios. Métrika, una vez más, nos sumerge dentro de su universo personal titulando así su obra. Le encanta crear mundos, y a nosotrxs, sumergirnos en ellos. No podemos entender su obra sin entender que ella es la hija mima’ del demonio.
Todo el álbum, como su música en general, trata el empoderamiento desde el ego. Se autoproclama la diva del infierno. En este trabajo, Métrika ya ha atravesado el deseo, la violencia, el poder. Está lleno de referencias a la religión, cuerpos, sangre, dominación y transgresión.
Es una obra que salta de un lado a otro, pero manteniendo una línea clara: estar cucuta y no ser una placenta. If you know, you know. Tenemos reguetón de la mano de Merca Bae, tenemos emo punk, tenemos trap, tenemos tecno, y sobre todo, tenemos insalud mental.
Métrika sabe que no es maestra de nadie y decide romantizar sus desgracias sin filtros. Como secuela de Madre Fundadora, Neófita es el fin de la etapa. Se siente libre del todo, aprendiendo a vivir con sus demonios y a reinar el infierno sin olvidarlo, para poder aprender de ello.
Es difícil mojarse, pero nosotras nos empapamos y escogemos como nuestra canción favorita personal HIJO DE PUTA. Sentimos que esta canción nos transporta completamente a la ira, la rabia y el poder que ella envía. La producción es increíble, un aquelarre para las más raveras. Estamos convencidas de que participamos de un ritual al escucharla. Y es que “todos los días pienso en ponerte una pistola en la sien”, y eso es bello.
Queremos destacar, como mejor frase del proyecto (bajo nuestro criterio), la barra con la que cierra el track, el outro de DIVA DEL INFIERNO, un breve monólogo que deja claro quién es Métrika:
“La más odiada del género, masculino.”

